Temas de salud… para gente normal
La Salud Pública y El Ratón Pérez
El debate acerca de la rotulación del contenido de los alimentos ha adquirido ribetes tragicómicos. Se ha hablado hasta de un eventual “mercado negro” de golosinas en las escuelas, una especie de fatalidad inimaginable, que me lleva a recordar una escena de la película infantil “El Ratón Pérez” cuando el pequeño protagonista se imagina un mundo sin control por causa de la desaparición del roedor encargado de depositar bajo la almohada de cada niño el premio monetario correspondiente a la pieza dental perdida. Lo cierto es que en estos pocos días ha habido un sinnúmero de comentarios con relación al tema, y desde distintas perspectivas. Por lo tanto, solo quiero señalar lo desagradable, lo que no siempre se dice, y lo que debiera estar siempre presente en la mente de los ciudadanos de este país.
La Salud Pública, como la definió Winslow en 1920, no se refiere a la salud de la población, sino a “la ciencia y arte de prevenir la enfermedad, prolongar la vida y promover la salud a través de esfuerzo comunitario organizado para la higiene (sanitation) del ambiente, el control de enfermedades transmisibles, la educación del individuo en la higiene personal, la organización de los servicios médicos y de enfermería… y para el desarrollo de la maquinaria social que asegure a cada uno un estándar de vida adecuado para la mantención de la salud y permitir a cada ciudadano cumplir su derecho de acceder a la salud y vivir una larga vida”. Ahora bien, esta disciplina posee inherentemente algunas funciones que han sido reconocidas por décadas como vitales: evaluar problemas o peligros relevantes para la salud (assessment), desarrollar políticas y estrategias (para manejar los problemas, informar y educar a la comunidad, establecer alianzas) y asegurar que cada individuo tenga acceso a la salud, sea protegido de enfermedades y que se esté cumpliendo lo que debe hacerse (assurance).
Ahora, en el cumplimiento de este mandato destacan algunas características que son muy relevantes a la hora del debate actual: La Salud Pública siempre es promovida por el estado y los gobiernos, no por los privados (si bien estos pueden colaborar y ser muy importantes en la consecución de sus objetivos). Esto se conecta con la segunda característica que tiene, y que no siempre se publicita: Muchas veces, pasa por encima de las libertades individuales, en función de un bien mayor, el bien común. Solo el estado puede forzar políticas, a veces impopulares, para perseguir un bien común mayor y eso se le demanda y esa es una de las características constitutivas de la Salud Pública como disciplina. La ciudadanía ha entregado al estado y sus instituciones especificas el velar por la salud y prevenir la enfermedad. Esto se hace patente, por ejemplo, en el caso de los brotes o epidemias de enfermedades infecciosas. El estado tiene y toma el derecho de encerrar y aislar a individuos potencialmente peligrosos para el resto (“cuarentena”) por el tiempo que determine conveniente. Y no solo individuos. Pueden ser familias, barrios, ciudades, pasajeros de un bus o avión, etc. No porque quiera, sino porque es su deber y mandato. De no cumplirlo, la sociedad se lo demandará. Es una misión y obligación del Estado. En el tema del rotulado de alimentos, prohibición de ciertos productos, etc., es el bien común superior (y el individual, por cierto) el que da el derecho a prohibir para prevenir. Por lo tanto, cuando se trata de la salud de las personas “y de la vida de los hombres, la ignorancia es un crimen” dijo un médico alemán hace más de cien años. Si hay que informar, mejor tarde que nunca, Si hay que prohibir, mejor ahora que después. Las consecuencias de las –malas– decisiones de hoy pesarán en el futuro. La epidemia de la obesidad (así es llamada ahora) ya está casi fuera de control en muchos países desarrollados porque no se tomaron a tiempo las medidas que hubiesen tenido un impacto favorable en esta. Me gusta el libre mercado, y la posibilidad de escoger, pero (I’m sorry) no me pueden introducir ni citar a Milton Friedman cuando se trata de la salud y calidad de vida de esta, la próxima y la subsiguiente generación. Como también dijo el mencionado roedor de la película infantil, en otra memorable cita: “cuando se tiene razón, se tiene razón”.
Dr. Ricardo Castro
Master of Public Health University of Pittsburgh
Departamento de Medicina Intensiva Pontificia Universidad Católica de Chile
| Print article | This entry was posted by rcastro on April 16, 2011 at 6:46 pm, and is filed under Políticas de Salud. Follow any responses to this post through RSS 2.0. You can leave a response or trackback from your own site. |









about 1 year ago
Cuando un gobierno no basa sus desiciones sanitarias en criterios de Salud Pùblica puede abrirse un forado dificil de remediar en la salud colectiva