Temas de salud… para gente normal
Filosofía Docente
¿Qué significa ser un profesor eficaz? Para mí, la respuesta se ha ido haciendo evidente tras examinar mi propia experiencia como estudiante. No importa cuál sea la materia impartida o la metodología de enseñanza utilizada, creo que un buen profesor tiene que tener, sobre todo, un objetivo claro y usar los métodos necesarios para llegar a él. El objetivo no es una meta cognitiva específica, ni lograr dominio de los objetivos de aprendizaje, sino es provocar en sus alumnos el pensamiento crítico, y junto a él, un conjunto particular de emociones. En consecuencia, un profesor eficaz debe dominar los métodos necesarios para provocar ese tipo de pensamiento y sentimientos en cada uno de los alumnos.
Como profesor universitario, tengo la más alta estima por la capacidad de pensar críticamente. Es la capacidad que permite a cada persona empujar constantemente los límites de su conocimiento. Ese es el tipo de pensamiento requerido para mirar sin descanso un problema difícil, desde diversos ángulos y puntos de vista hasta encontrar una solución adecuada o mejor que las ya existentes. Es la capacidad que ayuda a entender el costo que acompaña a cada método que uno seleccione para responder a una pregunta. Es este el tipo de pensamiento que permite que nuestra comprensión evolucione. Provocar este tipo de pensamiento debe ser un componente de los objetivos de un profesor eficaz.
El segundo componente es un conjunto particular de emociones. Emociones que no nos permiten descansar en el proceso de buscar la verdad y el progreso en el conocimiento. La mayoría de estas emociones son agradables, pero algunos no lo son. Pasión de buscar nuevos conocimientos que nos pueden ayudar a comprender el mundo que habitamos. Alegría al experimentar la sensación de haber avanzado un paso adicional en este viaje. Pero la clave es la incomodidad que proviene de saber que el trabajo no está terminado. Estas emociones infunden sentido al pensar críticamente.
Cómo lograr este objetivo dependerá en gran medida en el grupo de estudiantes. Por lo tanto, el primer método para alcanzar este objetivo es conocer a sus estudiantes. Conocer sus motivaciones más profundas, sus pasiones y temores. Esas motivaciones son las que deben fundamentar la enseñanza de los conceptos a ser aprendidos y también guiar la selección de las tareas que se completarán durante un curso. Este tipo de conocimiento no es fácil de acceder. Conocer a los estudiantes de esta manera es una tarea difícil. Requiere conocer sus nombres, vidas e historias. No sucede en cualquier contexto tampoco. Sucede en un medio donde todos se sienten seguros, seguros para aprender, seguros para no estar de acuerdo y seguros para cometer errores. El conocer profundamente sus motivaciones sin duda que ayudará en el proceso de facilitación de un profesor, que posteriormente dará lugar para que los estudiantes puedan encontrar sus áreas de incertidumbre y la forma adecuada de explorarlas.
Alcanzar estos objetivos también se potencia cuando el profesor tiene una gran pasión por el tema que está enseñando, y cuando tiene un profundo conocimiento de ella y de cómo influye en el mundo. Pero, sobre todo, el aprendizaje ocurre cuando los estudiantes dan cuenta de que el profesor es también un aprendiz. Ser un aprendiz significa compartir el pensamiento crítico, la pasión para hacer la diferencia y la incomodidad de ver el trabajo inconcluso.
Un profersor eficaz marcha por el camino junto con sus alumnos.







